Tras el anuncio de las intenciones del nuevo presidente de Estados Unidos de retirar a su país del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), muchas son las especulaciones que han empezado a producirse en algunos de los países que forman parte de este tratado.

Cabe recordar que el Tratado, firmado el 4 de febrero de 2016 en Nueva Zelanda, es un acuerdo de libre comercio entre varios países de la Cuenca del Pacífico en el que se abordan materias de políticas públicas como por ejemplo las rebajas de las barreras comerciales, la posibilidad de establecer un marco común de propiedad intelectual, el refuerzo de los estándares de derecho del trabajo y derecho ambiental, entre otras.

Muchas son las voces que han salido a escena para advertir que sin Estados Unidos este tratado perderá peso pero tampoco han faltado aquellas que no han dudado en anunciar que el acuerdo seguirá su camino pese a que el país norteamericano se marche del Tratado no han faltado.

Pese a ello, las declaraciones de Donald Trump sobre las medidas que tiene previstas tomar cuando éste sea el próximo mes de enero proclamado nuevo presidente del país, parecen también haber servido a otros países para pedir paso con un nuevo Tratado comercial alternativo.

Y su principal impulsor es China. El país asiático podría ver como la decisión de Trump podría servir para allanar el camino que ya pretendía recorrer desde hace tiempo. Y éste no es otro que la realización de un Tratado que no excluya al gigante asiático, como sí hacía el TPP, y que permita reducir los aranceles más que abrir economías y fijar estándares laborales y medioambientales.

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