Víctor Cortizo congrega en su magnética personalidad ingredientes que, como las recetas de la sugerente cocina vanguardista que tanto éxito alcanza hoy, parecen mezclar lo imposible. Exhibe con naturalidad tantos tópicos gallegos que en su conjunto es totalmente atípico. Con espíritu global, mantiene colegiación y despacho en La Coruña, dirige la firma en Madrid y abre una oficina en China. Espíritu ibérico que ahora se plasma en los primeros pasos de asociación con una firma portuguesa para –siempre presenta su particular plus ultra– explorar los mercados lusófonos de Macao.

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